La Comisión Especial para Conocer y Dar Seguimiento a las Investigaciones Relacionadas con los Femnicidios en la República Mexicana y a la Procuración de Justicia Vinculada, presidida por la Doctora Marcela Lagarde Y De Los Ríos, para investigar el feminicidio en México, determinó que trece estados de la República concentraban el mayor porcentaje de asesinatos de mujeres.
Sonora se encontraba entre las entidades con mayor índice de mujeres asesinadas por razones de género. Fue así que se indagó la magnitud del feminicidio desde diferentes ángulos. Para conocer el quehacer de la sociedad civil se solicitó a Nosotras Ciudadanas su participación ofreciendo su apreciación sobre el fenómeno, dado que era la única organización de la sociedad civil avocada al registro del feminicidio, así como a la promoción de la prevención y la justicia para las mujeres asesinadas y para sus familias.
El 29 de noviembre de 2005 Nosotras Ciudadanas entregó un informe sobre la situación general de la violencia hacia las mujeres en Sonora:
Participación de la sociedad civil en Sonora
Nosotras ciudadanas, por la no violencia
1.- Introducción
Nosotras Ciudadanas, por la no violencia se ha constituido hoy día en la conciencia de las autoridades gubernamentales encargadas de velar por la seguridad de las ciudadanas y los ciudadanos. Sus puntuales señalamientos sobre la violencia de género y feminicida, han sido en el reciente año los dolores de cabeza menos tratables en los funcionarios involucrados en la prevención y atención de la violencia hacia las mujeres en Sonora. Ha sido también la organización representante de la sociedad civil que ha logrado en más corto tiempo posicionar el concepto de feminicidio en los medios de comunicación y por ende en sus públicos. No obstante, la simpatía que ha generado en la sociedad no ha sido suficiente para convencer y sensibilizar al gobernador del Estado, ni al procurador, ni a los integrantes de la única comisión plural que podría encarar el fenómeno feminicida integralmente. En Sonora se atienden ipso facto los asuntos concernientes a las mafias organizadas, a los traficantes de drogas y de personas, a los de secuestradores, a los grandes robos, considerados asuntos importantes perpetrados entre y contra hombres. Al mismo tiempo, se desdeña la condición de víctima de las mujeres, de ciudadanas pacíficas, al margen del mundo delictivo que sólo son depositarias de la violencia del victimario que en cien por ciento es hombre.
Importante es reconocer también a quienes han sido receptivos a nuestra postura de defensa del derecho de las mujeres a vivir una vida libre de violencia como lo fue el anterior procurador de justicia, Rubén Díaz Vega, y las legisladoras Diputada Marcela Lagarde y De Los Ríos así como
2.- Antecedentes
El domingo 4 de julio de 2004 los lectores de periódicos amanecieron con una plana completa que llenó sus ojos de horror. El título resaltaba por su impacto: “Indignan asesinatos de mujeres”. Hasta ese momento nadie había reparado en la frecuencia de las muertes violentas de las mujeres en Sonora, y mucho menos en sus causas y en los autores de los atentados.
Fue la iniciativa de Patricia Alonso Ramírez, ex diputada perredista la que destapó la inquietud por exigir la información de parte de los reporteros. El trabajo de la activista que se firmó como “Ciudadana por la no violencia” consistió en registrar los asesinatos de mujeres, basándose en notas de la prensa que retoman datos oficiales del parte policíaco y dar a conocer públicamente la lista, fue lo que marcó el parteaguas entre la indiferencia y la larga lista de acciones de denuncia y presión a los involucrados en la impartición de justicia, para convencerlos de los riesgos en que se encuentran las mujeres no atendidas en primera instancia de quejas sobre violencia intrafamiliar y violencia en general contra ellas. El resumen comenzaba con el año 2002 y finalizaba en junio de 2004.
A las autoridades les cayó como balde de agua fría la publicación pues su ausencia de respuestas era tan grande como la indefensión y vulnerabilidad de las mujeres y que más adelante quedaría al descubierto. Fue así que empezó la batalla por el acercamiento con las autoridades para confrontar datos y exigir la información sobre el estado de las investigaciones.
Hubieron de confluir varias condiciones para que la puerta se abriera. La iniciativa de las legisladoras federales de la Comisión de feminicidios fue fundamental. Sin su actuación como puente para el acercamiento con las autoridades judiciales nuestro trabajo hubiese sido más lento. Su apoyo fue esencial ya que a partir de su intervención el asunto se convirtió en digno de observación. Sin duda fue la instalación de la Mesa de seguimiento a homicidios y otros delitos graves cometidos contra mujeres en el Estado de Sonora, el 12 de noviembre de 2004 lo que anunció la esperanza de avanzar en las acciones conjuntas que permitieran entrar a las tripas del problema para desentrañarlo y dejar de pensar en el feminicidio como un evento fortuito o pasajero, o peor aún escondiéndolo bajo el mote de “asesinato pasional” para dar paso al cierre de su expediente por considerarlo crimen privado. Se descartó entonces el mito del asesino serial, público y desconocido, para nuevamente golpear, sacudir las conciencias con el dato indiscutible: son las parejas sentimentales de las mujeres quienes las están matando en Sonora.
3.- Participación de Nosotras Ciudadanas en el reconocimiento público del feminicidio
El primer intento de acercamiento con autoridades judiciales se dio en el año 2003. De momento, el entonces procurador Miguel Angel Cortéz Ibarra exhibió su ignorancia y sus prejuicios al aplicar la justicia, cuando respondió que las mujeres “deberíamos aprender a escoger mejores maridos”. Esto aludía a la entonces incuestionable y dolorosa verdad de que las mujeres estaban muriendo sacrificadas por sus propios esposos, novios, concubinos o ex parejas.
En una especie de variación de las más atrasadas tradiciones culturales derivadas de religiones como la musulmana, donde las mujeres carecen del derecho a decidir por su vida, y están absolutamente subordinadas a las decisiones de los hombres que las tutelan, en Sonora nos dimos cuenta con asombro que los sacrificios tenían similitudes impensables en un país como México que se dice y tiene reconocimiento internacional como democrático. Las mujeres empezaron a morir quemadas vivas, golpeadas, acuchilladas, descuartizadas, despedazadas con la fuerza de una piedra, machacadas de la cabeza y en general, los asesinatos mostraban infinito odio como si el objetivo no fuera matarlas, sino enseñarles por medio de la tortura agónica, quién debe ejercer el poder.
Las razones ofrecidas por los homicidas para haber cometido el acto, van en el mismo sentido de “castigar” por conductas que le molestaron o bien, que le hicieron sentir ofendido. Ejemplo de esto son: los celos, el abandono de la mujer para consumar la separación, la amenaza de dejarlos y la toma de decisiones sin consultarlos, principalmente relacionadas con la diversión.
Las cifras de homicidas de su pareja o ex pareja, la relación que las mujeres tenían con su victimario y los motivos aludidos por éstos, nos dieron la claridad para entender que estábamos asistiendo a la muerte colectiva de mujeres en razón de su género, aún cuando la pérdida de la vida sucediera dentro de las casas.
Ante la postura superficial de las autoridades para enfrentar el feminicidio, decidimos emprender otras acciones. Fue así que se hizo la solicitud formal al Congreso del Estado para que se declarara el año 2004 como “Año de la no violencia contra las mujeres”. A esta iniciativa no se le dio respuesta por los legisladores. Como siguiente acción recurrimos a la solicitud de apoyo de los senadores sonorenses, la cual se entregó a la senadora Leticia Burgos Ochoa.
A partir de este acercamiento, nos vimos respaldadas por las legisladoras de la Comisión Especial para atender los feminicidios en la República Mexicana: Diputada Marcela Lagarde y De Los Ríos, y la propia Leticia Burgos.
Una de las acciones destacadas fue el incluir a Sonora en la investigación nacional y emprender una serie de visitas a la entidad para acercarnos a autoridades y sociedad civil en el proceso.
Con ello lograron que el entonces procurador Rubén Díaz Vega, no sólo las escuchara y les abriera la puerta, sino que fue el primer procurador en el país que entregó la información estadística requerida, en tiempo y forma.
El esfuerzo de sensibilización de las legisladoras incluyó también una gira de trabajo con algunos de los involucrados en la atención y prevención de violencia hacia las mujeres: Congreso del estado, Ayuntamiento de Hermosillo, Albergue para mujeres maltratadas y sus hijos, así como reuniones de intercambio de opiniones con la agrupación Nosotras Ciudadanas para dar seguimiento a nuestras actividades.
El 12 de noviembre de 2004 y como consecuencia de los intentos de coordinación para enfrentar el problema, se instaló una comisión plural, donde se dio cabida a todas las instancias involucradas en la atención y prevención de violencia intrafamiliar y a las representantes de la sociedad civil que en este caso somos integrantes de Nosotras Ciudadanas.
Ese, lo consideramos el primer gran logro en la aceptación de que en Sonora los asesinatos de mujeres repetidos en circunstancias similares, son dignos de llamar la atención y poner un esfuerzo adicional e incluso destinar recursos especiales para su atención.
Cuatro compañeras firmamos lo que se nombró como: Mesa de seguimiento a homicidios dolosos y otros delitos graves cometidos en contra de mujeres en el Estado de Sonora. Patricia Alonso Ramírez, Alba Luz Rascón, Mónica Soto Elízaga y Silvia Núñez Esquer signamos el documento que representaba el compromiso más grande en la historia del estado para con las mujeres, pues su interés particular estaba enfocado precisamente a su protección y a la posibilidad de garantizar una vida tranquila y sin violencia como lo indica la constitución.
Desafortunadamente el procurador fue removido de su cargo al finalizar el año 2004, permaneciendo acéfala esa dependencia encargada de procurar justicia, hasta el mes de febrero en que Abel Murrieta Gutiérrez fue ratificado en el puesto de Procurador General de Justicia del Estado, por el Congreso del Estado, a propuesta del gobernador del Estado.
A partir de ese momento nuestra relación con la procuraduría se enfrió ya que el nuevo funcionario enfocó desde otro ángulo el problema. A insistencia nuestra y de las legisladoras federales, la procuraduría que tiene a su cargo la secretaría técnica de la Mesa de seguimiento, citó sólo una vez a reunión plenaria, el 18 de marzo de 2005. En el encuentro no se pudo avanzar mucho ya que los datos ofrecidos por el procurador para se analizados dado que ese era el único punto a tratar, eran escuetos, incompletos e imprecisos. La diferencia con los entregados por el anterior funcionario era abismal. La voluntad para enfrentar los casos cambiaba de perspectiva, lo advertimos de inmediato. La única tarea posible fue el nombramiento de una sub comisión de tres personas que redactara la propuesta de funcionamiento de la propia mesa. En la tercia, participó nuestra compañera Silvia Núñez. No obstante, el Consejo Estatal para la Prevención y Atención de la Violencia Intrafamiliar, encabezado por el doctor Fernando Pérez Beltrán, hizo caso omiso de su responsabilidad y no se presentó a las juntas de trabajo para elaborar la propuesta.
A raíz de la reunión de la mesa en la que no tuvimos elementos suficientes para la discusión, se han hecho varios llamados al procurador para que cite y reanude los trabajos. Nueve meses han pasado ya, y casi 30 mujeres más han muerto asesinadas esperando que nos reunamos para hacer propuestas de coordinación y se tomen medidas inmediatas para prevenir más muertes violentas de mujeres.
Tal fue nuestro convencimiento de que no obtendríamos respuesta de la procuraduría pues sólo nos mostraba indiferencia, que decidimos realizar una campaña de sensibilización a la sociedad, buscando aliados.
Así diseñamos una campaña a través de los medios de comunicación la cual no termina todavía. Igualmente realizamos visitas a la titular del Instituto Sonorense de la Mujer, al Presidente de
En este marco de búsqueda de alianzas, decidimos dar a conocer el expediente de los asesinatos de mujeres en Sonora a Amnistía Internacional. Los documentos se enviaron a su sede en la Ciudad de México, de donde a su vez los pusieron en manos de la oficina sede en Londres. Fue a principios de octubre que tuvimos la respuesta de que atraerían el caso, iniciando la investigación basados en nuestra información documentada.
Este paso impactó de inmediato por su trascendencia a nuestras fronteras. La respuesta mediática del gobernador no se hizo esperar. Su opinión fue en el sentido de que se sentía complacido de que una organización “seria” como AI, tomara el caso para que definiera correctamente. La aseveración fue tomada como una desautorización para las organizaciones que como Nosotras Ciudadanas publica información de registro propio y que asegura existe el feminicidio en Sonora.
La actividad más reciente que emprendió Nosotras Ciudadanas fue la propuesta de firma de un Pronunciamiento Público a otras organizaciones de mujeres. Todas las presentes en la reunión para exponer la iniciativa firmaron el documento convencidas de su necesidad. Igualmente el pronunciamiento se propuso a las asistentes al Cuarto Encuentro de Mujeres en donde también tuvo un eco absoluto. El pronunciamiento fue entregado el 25 de noviembre a
Esta última iniciativa nos abre de nuevo la posibilidad de recargar nuestras fuerzas, ahora acompañadas de otras organizaciones que están dispuestas a hacer suyas las demandas en cuanto a violencia feminicida se refiere.
4.- Análisis:
a) Las autoridades encabezadas por el gobernador no han facilitado ningún acercamiento ya que han desoído nuestras solicitudes a pesar de que hemos hecho varios intentos acercándole información de la gravedad del asunto. Sólo conocemos su opinión al respecto por sus declaraciones a la prensa que siempre son simplistas, superficiales y divergentes de
Los berrinches mostrados a los miembros de la prensa y sus apreciaciones de que “las mujeres somos unas exageradas” dejan claro que la distancia entre la justicia para las mujeres y para los hombres de poder económico es un abismo profundo. La negación de la existencia del feminicidio hace ver a las autoridades como obcecadas y absolutamente ignorantes de la mínima perspectiva de género de la que están permeados los programas del Instituto Sonorense de la Mujer.
Consideramos que nuestra principal diferencia con las autoridades hoy día, es justamente la certeza de que asistimos sin lugar a dudas a un callejón sin salida, donde los hombres violentos son el gato, las mujeres victimizadas el ratón y las autoridades el paseante que circula indiferente sin comprometerse.
Posterior a la publicación de la lista de asesinatos de mujeres se advierte la molestia del gobierno quien cierra las puertas a la posibilidad de que el Estado acepte como tal el problema, para empezar a atenderlo.
b) El papel de la Procuraduría ha sido en dos vertientes. La responsabilidad asumida por Rubén Díaz Vega es en sentido contrario a la propuesta por Murrieta. La postura de éste último es tajante cuando define que no puede ser juez y parte. Su visión es considerar a su trabajo como propio de los hechos consumados y rechaza absolutamente su incursión en el campo de la prevención.
En el propio ámbito de la justicia para las asesinadas observamos que el modus operandi para atrapar a los asesinos, es la casualidad y la confesión inmediata. Esto es posible porque según nuestro registro en un 70 por ciento se trata de parejas o ex parejas que son atrapados in fraganti o minutos después de cometer el homicidio, incluso con el arma en la mano. En otros casos ellos mismos han llamado a la policía para confesar su delito. Sin embargo, cuando se trata de asesinatos cometidos por desconocidos en lugares públicos, la investigación se alarga, se complica y finalmente no se encuentra al asesino o incluso se ha tenido ubicado y todo termina con la evasión del probable responsable.
Ejemplos de lo anterior son: el caso de Miriam Denise Ramos asesinada en un centro comercial, El caso de la niña Yahaira Cosme López, a quien se sospecha asesinaron sus padres. Otro caso es el referente a Verónica Barrera García, quien fue encontrada muerta en una casa sola, con indicios de haber sido violada y después asesinada. Igualmente conocimos el caso de una bailarina de table dance a quien asesinaron varios hombres que después fueron ubicados, y finalmente escaparon. Justamente en estos casos, como en todos los que cometen hombres que no son pareja sentimental de la víctima, no se atrapa al asesino. Haciendo un repaso, este fenómeno salta a la vista.
Lo anterior nos lleva a conjeturar que en Sonora, la justicia está enfocada a ciertos asuntos tal vez considerados importantes por encima de las muertes de mujeres si éstas se producen a manos de “sus” hombres, y ocurren dentro de su casa. Consideramos que sigue prevaleciendo el criterio personal al aplicar la ley. La concepción de que la violencia intrafamiliar es debida a rencillas que pertenecen al ámbito privado, está afectando para que la ley se aplique a cabalidad. A los hombres asesinos de sus mujeres se les considera un tipo de delincuente “menos” culpable que aquél que actuó fuera del hogar. No obstante, por igual la justicia para las mujeres llega por casualidad, o simplemente no llega. La impunidad ha encontrado terreno fértil en la cerrazón del ámbito judicial.
c) El papel de la Comisión especial para atender los feminicidios ha sido fundamental. La coordinación que las legisladoras federales motivaron en nosotras permitió el avance en el análisis y la planeación de nuestra estrategia. El acercamiento que lograron con las autoridades judiciales el año 2004, fue fructífero. Desafortunadamente no tuvieron el peso suficiente para continuar con el avance de los trabajos de
d) Nosotras Ciudadanas, por la no violencia ha sido la única organización que ha tomado como suya la responsabilidad de denunciar y dar seguimiento a los asesinatos de mujeres en Sonora. Nuestra participación ha sido considerada como digna de confianza y con la seriedad suficiente para tomarla como fuente informativa confiable. La estrategia de combatir la ignorancia difundiendo los conceptos fundamentales para enfrentar y hablar sobre violencia hacia las mujeres, ha dado resultados. La sociedad es cada vez más sensible al fenómeno, gracias a nuestra participación en diversos ámbitos como el académico, profesional, estudiantil, periodístico y social.
Así mismo, somos vistas como mujeres fuera de intereses políticos o electorales, capaces de coordinarse con instancias como el supremo tribunal de justicia, al organizar la conferencia Marco Jurídico sobre Violencia Intrafamiliar, impartida por la Magistrada Adela Ricaud. La avidez de información exhibida por los diversos grupos sociales, quedó satisfecha al acercarse a nuestra organización para que compartamos nuestros datos.
e) Por su parte la Comisión Estatal de Derechos Humanos, se mostró solidaria con el ejecutivo al negar que hubiese feminicidio en Sonora, y que sólo se trataba de homicidios dentro del clima de violencia general. No obstante, más adelante atrajo 26 casos que explicó no estaban resueltos del total de 115 que hasta el 28 de mayo del 2005 tenían catalogados como asesinatos. Hasta noviembre del mismo año, no ha dado a conocer los resultados de sus investigaciones, pero el al Día Internacional de la No violencia hacia las mujeres, aceptó que en Sonora se cometen 3 asesinatos de mujeres en promedio al mes.
f) Sin duda alguna, los medios de comunicación han sido puntal en la lucha por concientizar a la población y a las autoridades de que el feminicidio se presenta en Sonora con otra cara. Periódicos, estaciones de radio, televisoras y portales de internet, han incluido sistemáticamente nuestras declaraciones. Se han mostrado receptivos a nuestras conferencias de prensa formativas para desmenuzar conceptos que den respuesta a sus dudas y aporten elementos para tratar la información en forma precisa.
Respetuosamente han escuchado y grabado nuestras declaraciones, mismas que han vertido en sus líneas considerándonos a la fecha la fuente informativa más confiable de la sociedad civil. La multiplicación que de nuestras acciones han hecho los medios es digna de reconocerse. Sin este apoyo mediático nuestra labor hubiera sido mucho más lenta.
5.- Conclusiones
a) En Sonora el feminicidio se presenta en forma de violencia intrafamiliar.
b) Tanto el ejecutivo como la procuraduría general de justicia, no tienen entre sus prioridades el detener el feminicidio. Ignoran la ley que los responsabiliza.
c) Hace falta que pasemos con urgencia de la sensibilización a la prevención.
d) Los medios de comunicación están ávidos de conocer la verdad sobre los casos inconclusos y están dispuestos a difundir las conclusiones.
e) En algunos casos, los propios medios actúan como nuestros informantes para advertirnos y sugerirnos acciones.
f) Es definitivamente impostergable la reanudación de los trabajos de la Mesa de Seguimiento a los Asesinatos dolosos y otros delitos graves cometidos en contra de mujeres en el Estado de Sonora, o bien la instalación de otra instancia, ya que de otra forma las mujeres seguirán muriendo indefensas, en el lugar considerado el más seguro para su integridad: su propia casa.
Texto: Silvia Núñez Esquer
Hermosillo, Sonora, 29 de noviembre de 2005